Siete países —Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Reino Unido, Noruega y Canadá— se pronunciaron contra el proyecto de asentamiento israelí E1 en Cisjordania, tras la apertura de licitación para más de 1.200 viviendas en la zona.
En un comunicado conjunto advirtieron que esta expansión agrava una situación ya crítica: "En un momento de grave inestabilidad en Cisjordania, con niveles sin precedentes de violencia de colonos contra civiles y serias restricciones a la economía palestina, esta decisión resulta todavía más preocupante". Los firmantes exigen que Israel retire estos planes de inmediato.
El proyecto E1, ubicado justo al este de Jerusalén en una parcela de unos 12 kilómetros cuadrados, fue aprobado por Israel hace un año. De avanzar, profundizaría la separación entre Jerusalén Este —ocupada y anexionada por Israel— y el resto de Cisjordania, complicando aún más cualquier solución territorial futura.
Naciones Unidas también alertó: su secretario general consideró el plan una "amenaza existencial" para la viabilidad de un Estado palestino contiguo.
La respuesta israelí
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa'ar, rechazó las críticas. "El pueblo judío tiene derecho a vivir en toda la Tierra de Israel, del mismo modo que los británicos tienen derecho a vivir en Londres y en todo el Reino Unido", escribió en redes sociales. Sa'ar acusó además al Reino Unido de "culpar solo a Israel e ignorar el extremismo palestino".




