Las autoridades militares de Irán aseguraron este jueves que impidieron el paso de tres petroleros por el Estrecho de Ormuz, y que uno de ellos se incendió tras una explosión. Según el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), los otros dos buques dieron marcha atrás.
La fuerza iraní afirmó que los barcos intentaban atravesar "rutas minadas" en la zona, y advirtió que cualquier otra embarcación que intente pasar sin su consentimiento sufrirá el mismo destino.
Estados Unidos rechazó de inmediato esta versión. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) sostuvo que Irán no tiene control sobre el estrecho, y que la vía marítima permanece abierta para el tránsito internacional. Según Washington, desde principios de mayo sus fuerzas militares han ayudado a más de 900 buques a atravesar la zona.
La tensión en la región va en aumento. El miércoles pasado, Estados Unidos lanzó ataques aéreos sobre territorio iraní por la duodécima noche consecutiva. El presidente Donald Trump advirtió que EE.UU. "bombardeará y destruirá un puente o una central eléctrica" cada vez que Irán ataque un barco en el estrecho.
Irán respondió con una doctrina de represalias. Su ministro de Asuntos Exteriores, Seyed Abbas Araghchi, declaró que el país adoptará una política de "ojo por ojo" ante los ataques estadounidenses.




