La excanciller alemana Angela Merkel expresó su profunda preocupación tras la histórica victoria de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, donde la formación logró el 43,8% de los votos, el mejor resultado de un partido de extrema derecha en Alemania desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Merkel señaló que en la campaña las emociones primaron sobre los datos concretos. Aunque el desempleo en la región bajó considerablemente, ese logro no resonó en los votantes como lo hicieron los temores sobre el empleo. "Si permitimos que las emociones superen a los hechos, sufriremos un retroceso civilizacional", advirtió.
La excanciller enfatizó que los políticos deben comunicar posiciones específicas sobre temas como pensiones y jubilaciones, y dejó clara su postura: cooperar con AfD no es posible. También reconoció que las emociones son legítimas en la política, pero insistió en que los argumentos deben basarse en evidencia.
El ascenso de AfD tiene raíces en su fundación hace una década. El partido nació en 2013 como protesta contra el rescate del euro, impulsado por economistas como Bernd Lücke que rechazaban la política de Merkel. Con el tiempo, la inmigración se convirtió en su eje central, provocando una radicalización que alejó a los fundadores originales.
Ahora, la líder nacional de AfD, Alice Weidel, exige elecciones federales anticipadas y demanda que el canciller Friedrich Merz deje el cargo antes de Navidad.




