El gobierno iraquí condenó los ataques conjuntos realizados por Estados Unidos y Arabia Saudí contra grupos respaldados por Irán. Según reportes, los bombardeos dejaron al menos 20 combatientes muertos y heridas a civiles.
El Consejo de Seguridad Nacional se reunió de emergencia el miércoles para analizar los ataques dirigidos contra instalaciones logísticas y depósitos de armas en la zona este del país. El primer ministro Ali Al-Zaidi presidió la sesión y reconoció que Bagdad está en contacto con ambas potencias para verificar los detalles de la operación.
Arabia Saudí confirmó públicamente su participación, invocando su derecho a la legítima defensa. Se trata de la primera vez que un Estado del Golfo Pérsico reconoce formalmente un ataque de este tipo desde que comenzó la escalada en Medio Oriente hace cinco meses.
En respuesta, milicias chiitas aliadas con Irán amenazaron con represalias. Harakat al-Nujaba, una de las principales facciones, pidió al gobierno iraquí que rompa relaciones diplomáticas con Arabia Saudí y expulse a las fuerzas estadounidenses del territorio nacional. El grupo denunció la operación como una "agresión contra el corazón de ciudades seguras de Irak".
Las autoridades iraquíes decidieron establecer un plan de seguridad integral para proteger la soberanía territorial y evitar futuras violaciones.




