El príncipe Harry y Meghan Markle dejarán Estados Unidos a finales de agosto para instalarse en una residencia privada en las afueras de Londres. El rey Carlos III fue informado del cambio el pasado domingo.
Sus dos hijos, Archie de siete años y Lilibet de cinco, ya están inscritos en una escuela británica para comenzar en septiembre.
La pareja había dejado oficialmente de ser miembros activos de la familia real en febrero de 2021, decisión que marcó el inicio de una etapa de distancia y fricciones con la corona. El tenso panorama se agudizó tras una polémica entrevista con Oprah Winfrey en 2021, donde abordaron conflictos familiares personales.
Fuentes cercanas a los duques de Sussex señalaron que las circunstancias confluyen en el momento adecuado para que esta mudanza sea viable.
Cuando se le preguntó al primer ministro británico Andy Burnham sobre si el gobierno solventaría la seguridad de la pareja en su regreso, respondió que se trata de un asunto privado de Harry y Meghan, aunque expresó buenos deseos respecto a su decisión.




