Francia enfrenta una crisis forestal sin precedentes. Los incendios que azotan el país ya han consumido 32.000 hectáreas — una superficie que supera toda la quemada durante la temporada estival de 2025 y apenas estamos a mediados de julio.
El histórico bosque de Fontainebleau, ubicado al sureste de París, fue uno de los primeros en arder. El fuego comenzó el domingo y avanzó con rapidez: por la noche, las llamas llegaron a solo 100 metros de viviendas cercanas. 900 vecinos fueron desalojados como medida de precaución. Decenas de bomberos y varios aviones cisterna trabajaron durante horas para contener el avance y evitar que el fuego alcanzara el municipio de Vaudoué.
El ministro del Interior francés, Laurent Núñez, alertó sobre la magnitud del desastre: "En el momento en que hablo, se han quemado 32.000 hectáreas. Esto ya supera la superficie quemada durante toda la temporada de incendios de 2025, y solo estamos a 13 de julio".
Los indicios apuntan a incendios provocados. Los equipos de emergencia localizaron una decena de focos concentrados en apenas un kilómetro de perímetro — un patrón que sugiere origen intencional. Durante la mañana del lunes se detuvieron 44 sospechosos, de los cuales un tercio eran menores de edad.
Núñez recordó que nueve de cada diez incendios en el país son causados por acción humana, ya sea por negligencia o intención deliberada.




