Facundo Lopatin creció entre Loncopué, Caviahue y Copahue. El hotel de su abuelo en Copahue, los viajes en camión con su padre entregando mercadería, la escuela donde trabajaba su abuela: la montaña y la cordillera neuquina eran el escenario cotidiano de su infancia.
Lo que comenzó como una actividad compartida entre amigos —enseñar a esquiar— se convirtió en profesión después de un viaje decisivo a Estados Unidos. Para lograrlo, vendió su auto junto a su hermano y se fue a profundizar sus conocimientos sobre esquí.
Años después, tras ser despedido de un centro de esquí por reclamar condiciones laborales, encontró una nueva oportunidad: las excursiones de esquí de travesía en Caviahue-Copahue. Hoy trabaja como prestador turístico habilitado por el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén.
Su propuesta combina aventura y conocimiento territorial. Como piloto de dron, registra desde el aire los paisajes y momentos de cada excursión. "Busco que el visitante disfrute de la montaña y del paseo, tanto de la subida como de la bajada; que aprenda del lugar y lo aprecie", explica.
Para los principiantes, la seguridad es central. Los visitantes experimentados buscan la experiencia integral: el paisaje, el desafío y la conexión con la cordillera. Y el entorno donde trabaja es, según él, único: "Un volcán activo, un lago ácido, bosque de araucarias, termas… es realmente un lugar incomparable en el mundo".




