El gobernador Rolando Figueroa envió a la Legislatura el proyecto que ratificaría un acuerdo histórico con las petroleras de Vaca Muerta: hasta US$177,7 millones para arreglar las rutas provinciales que conectan la región.
Las principales operadoras —YPF, Chevron, Pan American Energy, Tecpetrol, Shell, Total Austral, Pluspetrol y otras— adelantarían el dinero para pavimentar y repavimentar corredores estratégicos. Luego recuperarían esos fondos mediante descuentos en el 20 por ciento de sus regalías mensuales, mientras que la provincia se quedaría con el 80 por ciento restante.
El plan tiene un orden claro de ejecución: primero la Ruta 8 entre el empalme con la Ruta 6 (conocida como "Camino de la Tortuga"), luego la Ruta 51, después la Ruta 8 nuevamente entre las 51 y 7, y finalmente la Ruta 7 hacia el límite con Río Negro.
El dilema de fondo es simple pero acuciante: Vaca Muerta crece a ritmo acelerado, la circulación de camiones y equipos pesados se multiplicó, pero las rutas fueron diseñadas hace décadas para otro tipo de tránsito. Sin arreglos, la infraestructura no aguanta.
El acuerdo se firmó el 8 de septiembre y tiene raíces más profundas: un memorándum de entendimiento anterior y una adenda del 29 de abril que fijó específicamente adónde iría cada peso. El mecanismo de recupero recién comienza 30 meses después de que cada empresa aporte los fondos.
Ahora falta lo institucional: la Legislatura debe convertir esto en ley para que todo se ponga en marcha.




