Miles de personas se concentraron el sábado en las principales ciudades españolas para exigir soluciones a la crisis de vivienda. En Madrid, los cálculos hablan de medio millón de manifestantes. Las protestas también llegaron a Barcelona, Valencia, Málaga, Santiago de Compostela, Zaragoza, La Coruña, Alicante, Santander y Las Palmas de Gran Canaria, entre otras localidades.
Los inquilinos reclaman alquileres más accesibles, el fin de los desalojos y que se prohíba a los fondos de inversión adquirir propiedades. Según los organizadores, el gobierno nacional no logró aprobar en el Parlamento una normativa de emergencia para proteger a los arrendatarios.
El malestar escaló tras el desalojo de una jubilada de 87 años que no pudo cubrir el aumento del alquiler. Aunque luego llegó a un acuerdo para volver a su vivienda, el caso encendió la indignación en todo el país. Ahora, el Sindicato de Inquilinos convocó a una huelga general, mientras Pedro Sánchez evalúa adelantar las elecciones que estaban fijadas para 2027.




