Un guardia de seguridad murió y otras cuatro personas resultaron heridas en un ataque llevado a cabo por Estados Unidos contra instalaciones en el sur de Irán durante el fin de semana. El proyectil impactó una estación de bombeo de agua en el distrito de Bandar-e Mahshahr, en la provincia de Juzestán, según confirmó la agencia de noticias oficial iraní IRNA.
Los ataques estadounidenses alcanzaron también otros puntos de la región costera iraní, incluida una zona cercana al estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo. Las fuerzas militares estadounidenses justificaron las operaciones como respuesta a la intercepción de dos embarcaciones que, según el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, habrían violado normas de navegación en aguas internacionales.
En represalia, Irán lanzó una contraofensiva en tres fases dirigida contra bases estadounidenses en Jordania, Bahréin y Kuwait. En estos ataques, según reportó el organismo militar iraní, se dañaron silos de misiles, depósitos de combustible, sistemas de defensa antiaérea y centros de operaciones.
El Comando Central estadounidense confirmó que completó una nueva ola de ataques ofensivos orientados a destruir sistemas de defensa antiaérea iraní, radares costeros y capacidades de misiles y drones.
La escalada ha generado preocupación regional. Pakistán expresó su profunda inquietud por la tensión entre ambas potencias e instó a Washington y Teherán a ejercer moderación y buscar desescalada mediante el diálogo diplomático.




