La deuda nacional estadounidense alcanzó un nuevo récord: 40,047 billones de dólares, según informó el Departamento del Tesoro. Esta cifra divide entre deuda en manos del público (32,266 billones) y obligaciones intragubernamentales (7,781 billones).
El hito sorprende porque llegó meses antes de lo previsto. La razón es estructural: Washington gasta más dinero del que recauda, un desajuste que se profundizó con la respuesta fiscal a la pandemia, recortes impositivos posteriores y aumentos en defensa.
Los números recientes son contundentes. En los primeros nueve meses del año fiscal 2026, el Gobierno federal registró un déficit de 1,367 billones de dólares. De ese rojo, los intereses consumieron 827.000 millones, cifra que superó el gasto militar completo (713.000 millones) y fue apenas inferior al gasto en seguridad social (1,244 billones).
La trayectoria es acelerada: pasó de 30 billones en enero de 2022 a 39 billones en marzo de 2026, y llegó a los 40 billones en solo cuatro meses después. Este ritmo dispara los rendimientos de los bonos del Tesoro y genera presión en los mercados financieros globales, con implicaciones que llegan hasta la región patagónica.




