La epidemia de ébola que golpea a la República Democrática del Congo continúa expandiéndose. El brote, que comenzó en mayo, ya alcanzó ocho provincias y dejó un saldo de más de 4.500 muertos entre casi 9.500 casos confirmados.
El fin de semana se confirmaron dos nuevos contagios en Ubangi del Norte, una provincia ubicada en el norte del país y fronteriza con la República Centroafricana. Uno de esos casos resultó mortal. Las autoridades sanitarias congoleñas ya habían advertido sobre la presencia del virus en esa región el jueves pasado.
La llegada del ébola a Ubangi del Norte genera preocupación entre los organismos de salud, especialmente por su proximidad con la frontera centroafricana y por las dificultades para controlar el movimiento de personas entre zonas afectadas.
Según el último informe disponible, correspondiente al 16 de octubre, se registraron 67 nuevos contagios y 26 muertes en 24 horas. El epicentro de la crisis sigue siendo la provincia de Ituri, en el este del país, que concentró 44 de los nuevos casos detectados.
El virus que circula pertenece a la variante Bundibugyo, para la cual aún no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El brote también traspasó las fronteras congoleñas: se han reportado contagios en Uganda y Kenia, lo que obligó a reforzar controles epidemiológicos en varios países de África oriental y central.
Esta es la epidemia más letal que ha enfrentado la República Democrática del Congo hasta ahora. Las autoridades sanitarias y organismos internacionales trabajan en la identificación de casos, el seguimiento de contactos y la contención de la enfermedad, aunque enfrentan obstáculos como problemas de infraestructura, desplazamientos de población y conflictos armados en distintas regiones.




