El Sistema Eléctrico Nacional de Cuba colapsó nuevamente el martes, marcando la tercera desconexión masiva en menos de dos semanas. El apagón fue restablecido al día siguiente, según la empresa estatal Unión Eléctrica.
El Gobierno cubano responsabiliza directamente al bloqueo estadounidense por la crisis energética. El canciller Bruno Rodríguez denunció en redes sociales que Washington mantiene una presión económica y energética sistemática sobre la isla, combinando sanciones petroleras con persecución a empresas que operan en el sector energético.
La situación se intensificó a principios de 2026 tras una orden ejecutiva estadounidense que permitió sancionar a países exportadores de combustible hacia Cuba. La isla requiere aproximadamente ocho carguamentos mensuales de fuel para mantener su red eléctrica funcionando, pero en los últimos meses solo recibió una carga rusa de 100.000 toneladas.
Rodríguez señaló las consecuencias concretas del colapso: hospitales sin electricidad, pérdida masiva de alimentos por falta de refrigeración y sufrimiento generalizado en miles de familias. El canciller criticó especialmente al Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, argumentando que Washington busca un castigo colectivo contra el pueblo cubano.
Más allá del bloqueo, las propias infraestructuras cubanas agravian la crisis. Las centrales termoeléctricas son antiguas y han operado sin el mantenimiento adecuado durante años, lo que acelera su deterioro y reduce su eficiencia.
Los apagones del 6, 10 y 14 de julio muestran un patrón crítico en la estabilidad energética regional caribeña.




