Cuba comenzó a flexibilizar su modelo económico al eliminar decenas de restricciones que pesaban sobre el sector privado. El anuncio llegó a través de nuevas disposiciones que amplían la participación de pequeñas y medianas empresas, cooperativas y trabajadores independientes en distintas ramas de la economía.
Del anterior decreto quedaron fuera 46 actividades prohibidas y 35 fueron modificadas, según explicó Lázara Mercedes López, presidenta del Instituto Nacional de Actores Económicos No Estatales. Los cambios forman parte de un proceso de transformaciones económicas que Cuba aprobó en junio pasado.
Las nuevas reglas incluyen sectores como industria, manufactura, energía, minería, transporte y comercio. El gobierno cubano presenta estas medidas como respuesta a las dificultades económicas que enfrenta la isla, agravadas por el bloqueo estadounidense.
En comercio, las Mipymes y cooperativas ahora pueden desarrollar actividades mayoristas con mayor libertad. El comercio minorista se abre a todos los actores económicos autorizados, incluyendo trabajadores por cuenta propia, que podrán vender tanto al por mayor como al por menor.
En transportación, se autorizó la importación comercial directa de vehículos eléctricos para ensamblaje y venta. En salud, aunque la atención médica en sus tres niveles sigue siendo monopolio estatal, las empresas privadas ahora pueden gestionar servicios farmacéuticos bajo requisitos sanitarios.
Según López, estas disposiciones amplían la participación económica sin modificar el papel de la empresa estatal socialista.




