El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, presentó un programa para familias endeudadas que marca una clara diferencia con la postura del Gobierno nacional. El plan, denominado "Alivio cordobés", combina una reducción de impuestos provinciales sobre créditos con una disminución en la rentabilidad que obtendrían los bancos.
La iniciativa permitirá que los deudores unifiquen sus obligaciones en una sola cuota con plazos de entre 24 y 48 cuotas. Las tasas serán significativamente inferiores a las del mercado actual, con el Banco de Córdoba como entidad impulsora, aunque se invitó al sector financiero privado a adherirse.
Según el gobernador, el Estado reduce la presión fiscal, las entidades financieras ceden parte de sus ganancias, y las familias se comprometen a pagar cuotas accesibles. La lógica detrás de la medida es que cada peso que una familia ahorre en intereses regresa de inmediato a la economía local: al comercio de barrio, las carnicerías y negocios de proximidad.
Esta postura contrasta con las reiteradas declaraciones del Ejecutivo Nacional, que ha dejado claro que no implementará programas especiales para deudores. Llaryora considera que aliviar la deuda familiar no es un gasto, sino una inversión para reactivar el consumo y preservar empleos en la provincia.




