La confianza del consumidor argentino volvió a retroceder en agosto. Según la Universidad Torcuato Di Tella, el Índice de Confianza al Consumidor (ICC) cayó 1,08% respecto a julio, ubicándose en 40,23 puntos.
Aunque el indicador se mantiene levemente por encima del mismo mes del año pasado (con un aumento interanual de 0,71%), el dato refleja un patrón preocupante: desde enero de 2025, cuando alcanzó su máximo bajo el gobierno actual (47,38 puntos), el índice acumuló una caída de 15,09%.
El panorama regional muestra disparidades significativas. Mientras que el Interior mantiene el índice más elevado (43,82 puntos) pero retrocedió 3,79%, Gran Buenos Aires (GBA) exhibe el valor más bajo (38,27 puntos) con un leve aumento de 0,41%. Ciudad de Buenos Aires creció apenas 0,11%.
Por ingresos, la situación es dispar. Los hogares de ingresos bajos mostraron un aumento de 2,13%, mientras que aquellos con ingresos altos retrocedieron 1,76%. A pesar de esto, los hogares de mayores ingresos mantienen un índice superior (42,68 puntos contra 36,76 puntos en los de ingresos bajos).
En cuanto a los componentes del índice, la Situación Macroeconómica fue el punto positivo con un aumento de 3,06%, pero esto no compensó las caídas en otros rubros. La intención de compra de bienes durables e inmuebles cayó 4,03%, la más pronunciada del mes, seguida por la Situación Personal que retrocedió 3,31%.
Las Condiciones Presentes (cómo está la economía ahora) cayeron 3,18% en agosto, mientras que las Expectativas Futuras subieron apenas 0,44%, lo que sugiere que los consumidores no ven una mejora inmediata a la vuelta de la esquina.




