A 30 kilómetros de Moquehue y 15 de Villa Pehuenia, el Área Natural Protegida Chañy resguarda uno de los espacios más valiosos de la Patagonia neuquina. Creada en 1968 para preservar los bosques de pehuén, esta zona se ha convertido en un refugio de biodiversidad y memoria ancestral.
El territorio abarca montañas, valles y cursos de agua modelados por glaciares milenarios. El Cerro Mocho, con 1.870 metros de altura, domina el paisaje. El arroyo Chañy cruza toda el área con un caudal considerable, formando saltos antes de desembocar en el lago Aluminé.
Un mosaico de ecosistemas
La vegetación varía según la altura: bosques de pehuén en las zonas altas, formaciones de lenga y ñire, sectores con caña colihue, y en las cotas más bajas radal, ciprés de la cordillera y maitén. Conforme sube la altitud, los bosques ceden paso a la estepa altoandina.
Esa diversidad ambiental sustenta una fauna singular. Entre las aves se cuentan el carpintero patagónico, la paloma araucana, el águila mora y varias especies de patos. En los ambientes rocosos vive el chinchillón y el esquivo monito del monte. Muchas de estas especies tienen valor de conservación internacional.
Raíces ancestrales
Chañy es también territorio ancestral de la Comunidad Puel. Prácticas como el piñoneo y la trashumancia expresan formas de usar la tierra transmitidas por generaciones. Sitios históricos y arqueológicos en el área atestiguan esa relación milenaria con el territorio.
Actualmente no hay infraestructura turística dentro del área protegida, aunque en verano hay uso espontáneo de algunas playas sobre el lago Aluminé.




