El consumo de carne vacuna se desplomó 12% durante los primeros siete meses del año, y el promedio de consumo por persona cayó a 46,3 kilos anuales, una pérdida de casi 5 kilos respecto a 2025, de acuerdo con datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA).
La principal causa de esta retracción es el precio. Los cortes de carne vacuna aumentaron 52% en lo que va del año, muy por encima de la inflación general que ronda el 34%. En comparación, el pollo subió apenas 22,9%, lo que hace que la carne roja sea cada vez más cara en relación a otras proteínas.
A pesar de las leves bajas registradas en los últimos meses —el asado bajó 1,3%, la nalga 0,8% y la carne picada 0,7%— los precios siguen siendo prohibitivos para muchas familias. El abastecimiento del mercado interno se contrajo 12%, alimentando aún más la suba de precios.
Mientras los argentinos reducen su ingesta, ocurre lo opuesto en el mercado internacional. Las exportaciones de carne vacuna crecieron 8,8% en el mismo período, impulsadas por nuevas ventas a Estados Unidos gracias a un cupo otorgado por el gobierno norteamericano, que compensó las menores ventas hacia China.




