El primer ministro canadiense Mark Carney presentó ante el Parlamento Europeo la intención de que su país se convierta en el primer "miembro asociado" de la Unión Europea, una propuesta que busca fortalecer los lazos entre Ottawa y Bruselas.
Durante su discurso en Estrasburgo, Carney enfatizó que Europa y Canadá comparten valores democráticos que deben defenderse en conjunto. Describió la eventual asociación como "una alianza para el futuro" que ambas partes deberían construir colaborativamente.
La iniciativa había sido anunciada días antes por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Sin embargo, el acercamiento genera tensión geopolítica: el presidente estadounidense Donald Trump reaccionó con críticas y amenazó con represalias comerciales contra Europa si avanza en esta asociación.
Ante esa presión, Carney aclaró que la alianza no busca dirigirse contra terceros países ni responde a lógicas de "suma cero". "No somos aliados de circunstancia", afirmó, proponiendo que ambas potencias democráticas actúen como "un faro" sin intentar imponerse sobre otras naciones.




