La tensión comercial entre Canadá y Estados Unidos escaló cuando el gobierno canadiense anunció aranceles de represalia del 15, 25 y hasta 50% sobre productos estadounidenses, en respuesta a las medidas impuestas por la administración Trump.
Washington había aplicado aranceles del 50% a bienes canadienses valuados en aproximadamente 20.000 millones de dólares, que entraron en vigor durante el fin de semana. Canadá respondió con la amenaza de gravar más de 700 productos estadounidenses por un monto equivalente.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, comunicó que las represalias se aplicarían bajo el esquema de "dólar por dólar", con entrada en vigor prevista para el 8 de septiembre.
Doug Ford, primer ministro de la provincia de Ontario, fue más directo en sus declaraciones. Propuso triplicar los aranceles sobre petróleo, potasa, uranio y metales de tierras raras que Canadá exporta a su vecino del sur.
"Todos están listos para una guerra económica. Tendrán que hacer sacrificios", expresó Ford a medios internacionales. El funcionario fue contundente al calificar la política arancelaria estadounidense como producto de la "arrogancia" y advirtió sobre las consecuencias de una confrontación prolongada.
Trump, además, anunció que aumentará los aranceles sobre automóviles, camiones y autopartes a partir del 1 de enero de 2027, aunque el acero ya está sujeto a tasas del 50%.




