La Ciudad de Buenos Aires activó un plan de vigilancia territorial para enfrentar las lluvias intensas que traerá El Niño en los próximos meses. El dispositivo incluye 177 puntos de monitoreo distribuidos en las 15 comunas porteñas: 83 fijos ubicados en pasos bajo nivel y puentes, más 94 puntos dinámicos para controlar desagües, estaciones de bombeo y posibles inundaciones.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, presentó el refuerzo como parte de una estrategia de anticipación coordinada entre diez organismos, incluyendo Bomberos, Policía de la Ciudad, Tránsito, Hidráulica y AUSA. Las alertas meteorológicas —amarilla, naranja o roja— determinarán el nivel de despliegue en cada zona.
Más allá de la vigilancia, la administración porteña aceleró las obras de infraestructura hidráulica. Ya concluyó más de 60 intervenciones en la red pluvial y 18,5 kilómetros de nuevas tuberías, y ahora suma otras 14 obras para aumentar la capacidad de drenaje antes de la temporada de tormentas.
"Sabemos que no podemos evitar este fenómeno, pero sí podemos poner todo nuestro esfuerzo en coordinación para cuidar a cada vecino", señaló Macri. El Centro de Operaciones de Emergencias porteño dirigirá el operativo desde la Central de Defensa Civil.




