Brasil ya siente el impacto del fenómeno climático El Niño con efectos contrastantes según la región: lluvias torrenciales en el sur, riesgo de sequía en la Amazonia y el nordeste, según advirtió Wolney Wolff, secretario nacional de Defensa Civil del Gobierno brasileño.
El calentamiento de las aguas del Atlántico superó los dos grados centígrados, lo que los especialistas clasifican como un El Niño de intensidad muy fuerte. El fenómeno traerá lluvias extremas en la región sur y posiblemente en el sudeste, pero simultáneamente generará sequía severa en zonas clave para la economía nacional.
Las autoridades proyectan también incendios en el centro-oeste e olas de calor extremas en São Paulo y Río de Janeiro durante 2026. La Amazonia enfrenta riesgo especial: hace poco más de un año, entre 2023 y 2024, sufrió una de las peores sequías del último tiempo, con ríos que se secaron casi completamente y graves impactos en el transporte fluvial y la agricultura.
Rio Grande do Sul ya experimentó los primeros embates en julio: lluvias de más de diez días elevaron los ríos principales y causaron inundaciones. Después vino un ciclón extratropical con vientos superiores a 100 kilómetros por hora.
El Gobierno federal mantiene equipos en estados del norte y centro-oeste para coordinar acciones de preparación y respuesta. Wolff recomendó a la población seguir las informaciones de las autoridades municipales, estatales y federales, además de adoptar medidas de protección ante los eventos extremos que se avecinan.




