Rusia atacó durante la noche del 29 de agosto un complejo logístico en Bucha, zona periférica de Kiev, con un saldo provisorio de 27 personas muertas y 42 heridas. El impacto causó explosiones en cadena e incendios que destruyeron las estructuras del predio y dañaron gravemente más de cincuenta viviendas cercanas.
Según Timur Tkachenko, jefe de la administración militar de la región de Kiev, el número de víctimas podría aumentar: "Se sabe que han muerto 27 personas. Y puede que esa cifra no sea definitiva".
El objetivo atacado fue el centro de distribución FIM Service, ubicado en Chaika, que almacenaba componentes para misiles de crucero de largo alcance. Las autoridades de Defensa de Ucrania confirmaron que se trata de instalaciones clave para el abastecimiento militar.
Rusia admitió la responsabilidad de los ataques a través de sus canales oficiales, informando que continuó lanzando ofensivas coordinadas contra centros logísticos e instalaciones portuarias en distintos puntos del territorio ucraniano. Los bombardeos también afectaron un nodo aduanero en Kalínivka, un depósito de repuestos para drones en Milaya, y los puertos de Izmail y Mikoláiv, donde impactaron depósitos de combustible, terminales de carga y dieciocho naves de almacenamiento militar.




