Bolivia atraviesa una crisis climática severa tras dos semanas de nevadas, lluvias intensas e inundaciones que dejaron un saldo de más de 121.700 familias damnificadas entre el 11 y el 26 de agosto, según reportó el viceministerio de Defensa Civil.
El impacto se distribuye entre 96.452 familias afectadas por nevadas y otras 25.279 por inundaciones. La emergencia también golpeó duramente la producción agrícola y ganadera: se contabilizan 93.934 hectáreas dañadas y 1.289 pérdidas totales, mientras que el sector pecuario registró 5.897 animales afectados y 1.719 muertes.
Las nevadas se concentraron en Oruro, La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Tarija y Potosí, siendo este último departamento el más golpeado por la intensidad de las precipitaciones. A la vez, La Paz, Potosí y Cochabamba sufrieron inundaciones y fuertes vientos que agravaron la situación.
Las autoridades locales desplegaron operativos de asistencia humanitaria, trabajos de reparación de caminos y medidas de apoyo al sector ganadero para contener el desastre.




