La dirigencia de Boca corre contra el reloj. Con el cierre del libro de pases fijado para el viernes 31 de julio a las 14, el Consejo de Fútbol encabezado por Juan Román Riquelme analiza a velocidad varias opciones para reforzar el ataque antes de que se cierre la ventana.
El equipo necesita con urgencia un nuevo delantero. Adam Bareiro, el centrodelantero paraguayo, padece una discopatía lumbar —una lesión severa en la columna— que se suma a la recuperación de un doble desgarro que arrastraba desde un partido ante Huracán.
Entre las tres alternativas que maneja la dirigencia "xeneize" destacan perfiles muy distintos: David Romero, de Tigre, con 23 años y 11 goles en la última temporada, ofrece dinamismo y versatilidad para jugar de punta o por los costados. Lucas Passerini, de Belgrano, llega con 32 años y experiencia en torneos locales —ganó el Apertura con los cordobeses— aportando solidez física y juego aéreo. Y desde el exterior viene Luciano Gondou, del CSKA Moscú, de 25 años, quien acumula 3 goles en la temporada rusa.
Las próximas horas serán determinantes para que Boca logre cerrar alguno de estos refuerzos antes del viernes.




