El economista Ricardo Arriazu se mostró en contra de los planteos de devaluación que circulan entre algunos analistas del país. Durante un evento organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa, sostuvo que no existe consenso sobre cuál debería ser el tipo de cambio de equilibrio y que manipularlo traería más problemas que soluciones.
Arriazu citó cifras que según su perspectiva respaldan el esquema actual: un superávit comercial de 10.500 millones de dólares el año anterior y una proyección de 28.000 millones para 2026. También destacó un superávit de cuenta corriente de 10.000 millones de dólares.
El punto central de su argumento fue que en una economía dolarizada como la argentina, cualquier movimiento en el tipo de cambio se transmite automáticamente a todos los precios. Por eso, reducir el valor del dólar no atajaría los problemas de competitividad.
Arriazu utilizó una comparación para graficar su posición: "Pedir devaluar es como si el petiso pidiera devaluar el metro: en lugar de medir 1,5, mide 3 metros". Con esa imagen buscó mostrar que cambiar la escala no resuelve el problema de fondo.
Para el economista, la única salida real pasa por reducir el costo argentino de manera estructural. Advirtió que si el país no aprovecha la coyuntura actual —que incluye buenos precios internacionales de commodities, una cosecha récord y acuerdos comerciales recientes— podría perder una oportunidad histórica.
"Si no aprovechamos esta oportunidad, será como siempre fuimos: un fracaso", concluyó.




