Un nuevo estudio presentado durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna coloca el foco en cómo Argentina distribuye el tiempo de cuidado en los primeros meses de vida, revelando tanto logros como desafíos pendientes.
El país registra cifras destacadas: 9 de cada 10 bebés reciben leche materna en sus primeros seis meses, y más de la mitad lo hace en forma exclusiva (53%). Estos números superan el promedio regional de América Latina y el Caribe (43%) y alcanzan la meta fijada por la Organización Panamericana de la Salud para 2025.
Sin embargo, esa ventaja se desmorona con el paso de las semanas. Entre los 2 y los 6 meses, la lactancia exclusiva cae de 54% a 45%, según datos de la Encuesta Nacional de Lactancia Materna (ENaLac). Los investigadores identifican directamente la falta de tiempo de licencia como uno de los factores clave en esa caída.
Aquí está el nudo del problema: Argentina conserva un régimen de licencias que no se ajusta a la realidad actual. La licencia por paternidad es de apenas 2 días, la más breve de toda Sudamérica. Además, casi la mitad de los trabajadores no accede a ninguna licencia por nacimiento o adopción, ya sea por trabajar en la informalidad o como autónomos.
El estudio subraya que el tiempo disponible en los primeros meses no es un lujo laboral, sino un insumo fundamental para el desarrollo del capital humano. El acompañamiento del sistema de salud, la flexibilidad en el trabajo y el soporte comunitario resultan igual de críticos que la decisión individual de amamantar.
En el sector privado, algunas empresas ya avanzan con horarios flexibles, teletrabajo, licencias adicionales y espacios para lactancia. Pero esas iniciativas dependen del tamaño de la firma y aún no alcanzan de manera uniforme a toda la población.




