Alemania sumó su voz a los compromisos climáticos internacionales al presentar un cronograma concreto para abandonar el carbón, petróleo y gas natural hacia 2045. El plan busca reemplazar estas fuentes por energías limpias, principalmente electrificación.
El anuncio lo realizó Carsten Schneider, ministro de Medio Ambiente alemán, ante la Asamblea General de la ONU. Schneider destacó que el proyecto equilibra tres pilares: independencia energética, costo accesible y protección del clima.
Con esta medida, Alemania se convierte en el tercer país europeo en presentar un plan sólido de eliminación de combustibles fósiles. Francia y los Países Bajos ya lo hicieron tras el compromiso de casi 200 naciones en la conferencia climática COP28 en Dubái (2023).
La decisión responde a razones estratégicas y económicas. Schneider explicó que la dependencia de importaciones energéticas expone a Alemania a riesgos geopolíticos: actualmente, el país importa el 98% de su petróleo y el 95% de su gas natural, con un costo de 76.000 millones de euros en 2024. Los combustibles fósiles representan el 65% del consumo energético alemán.
"Si la estabilidad en puntos críticos del mundo determina si la gente puede costear su transporte diario, eso no es sostenible", indicó el ministro, subrayando que el plazo de 19 años es realista y que Alemania espera que otros países adopten estrategias similares.




