El Gobierno manifestó su rechazo a las acusaciones que Brasil está dirigiendo contra Flávio Bolsonaro, señalando que estas denuncias deterioran aún más la relación bilateral ya tensa entre ambas naciones.
La controversia surge luego de que diputados del Partido de los Trabajadores de Brasil aseguraran que el líder del Partido Liberal se habría refugiado en Argentina tras ser intimado a entregar sus pasaportes. Sin embargo, la Dirección Nacional de Migraciones confirmó que no hay registros de su ingreso al país.
Desde la Casa Rosada aclararon que no existe solicitud de asilo alguna. El vocero presidencial, Adrián Ravier, fue categórico: "No hay ningún pedido de asilo, con lo cual, no hay nada más que agregar".
Un funcionario de la mesa política advirtió que las sospechas provenientes de Brasil cruzan los límites de la cordialidad que caracterizaba el vínculo anterior. En algunos despachos del Gobierno libertario atribuyen estos movimientos a una estrategia coordinada del oficialismo brasileño con sectores de la oposición argentina.
La relación entre Buenos Aires y Brasilia ya se encuentra degradada tras la victoria electoral de Lula da Silva, quien asumirá su cuarto mandato en enero próximo. Por ahora, el contacto entre ambos países opera a nivel de representantes de negocios.




