En la cumbre del bloque BRICS realizada en Nueva Delhi, el presidente chino Xi Jinping plantó bandera sobre un objetivo claro: profundizar la integración económica, financiera y tecnológica entre sus miembros para ganar peso en las decisiones mundiales.
El mandatario chino propone avanzar hacia lo que llama un "Gran BRICS", con mayor capacidad de influencia internacional. Para lograrlo, pide incrementar la cooperación en áreas concretas: comercio, finanzas, innovación tecnológica e inteligencia artificial.
Detrás de esta estrategia hay un cálculo político claro: China busca que la expansión de los BRICS —que ya sumó nuevos miembros en años recientes— se traduzca en un mayor peso de las economías emergentes dentro de organismos y mecanismos internacionales tradicionales.
Durante la cumbre, Xi anunció nuevas iniciativas para cooperación en inteligencia artificial y comercio de servicios entre los países del bloque. En paralelo, el primer ministro de la India, Narendra Modi, advirtió sobre riesgos reales: las tensiones geopolíticas y disrupciones en las cadenas globales de suministro amenazan la estabilidad económica.
Los líderes aprobaron una declaración conjunta que abordó la situación en Medio Oriente, conflictos internacionales, energía, inteligencia artificial y la necesidad de reformar los organismos multilaterales. El documento fue consensuado a pesar de las diferencias que existen dentro del bloque sobre varios de los principales conflictos mundiales.
La cumbre transcurrió en un contexto turbulento: disputas comerciales, guerras y tensiones entre las principales potencias globales marcan el escenario en el que los BRICS intentan redefinir su rol.




