La provincia enfrentó un desafío real en un Hackatón: encontrar la forma de reutilizar el vidrio recuperado sin tener que transportarlo fuera de los pueblos. El problema es concreto y afecta a municipios de toda la región.
El obstáculo es el costo. Localidades como Loncopué separan vidrio hace años, pero trasladarlo a centros de reciclaje cuesta más que lo que vale. Como resultado, cientos de toneladas quedan almacenadas en galpones municipales, perdiendo valor o terminando nuevamente en basurales.
El reciclaje industrial del vidrio también es un problema: requiere hornos de altísima temperatura, infraestructura especializada y mucho consumo energético. Imposible para pueblos pequeños con presupuesto limitado.
Por eso la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales propuso en el Hackatón de Plaza Huincul una alternativa diferente: tecnologías de bajo costo y bajo consumo energético que permitan darle nuevo uso al vidrio dentro de cada comunidad. Desde arena para construcción hasta piezas reutilizables, productos locales con valor agregado.
Loncopué fue el caso de estudio. Si funciona allí, la solución podría replicarse en otros municipios neuquinos que viven la misma situación.
El objetivo es claro: que el vidrio deje de ser un residuo problemático y se convierta en un recurso. Economía circular real, a escala local.




