Tras los devastadores terremotos del 24 de junio, Venezuela inició esta semana un operativo sin precedentes para evaluar el estado de las edificaciones dañadas. Más de 2.800 especialistas fueron capacitados para participar en las inspecciones técnicas que se despliegan en todo el país.
El saldo de la catástrofe es alarmante: 3.535 personas fallecidas, 16.700 heridas, y un total de 856 edificios afectados, de los cuales 190 colapsaron completamente.
El trabajo se organiza mediante un sistema de clasificación por "semáforo" que clasifica las estructuras en tres niveles de riesgo. Las marcadas en rojo presentan grave peligro y requieren intervención inmediata. Las amarillas tienen riesgo moderado, mientras que las verdes son habitables o tienen daños menores.
El ingeniero Francisco Garcés, responsable de la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Viviendas e Infraestructura, explicó que el mapeo permitirá crear una base de datos fundamental para planificar la reconstrucción, identificando necesidades de maquinaria, materiales y personal.
Las autoridades también llevaron a cabo evaluaciones de infraestructura crítica como rutas, aeropuertos e instalaciones estratégicas. Garcés señaló que estos relevamientos orientarán las decisiones durante la fase de rehabilitación. Equipos internacionales se sumarán próximamente a estas labores.




