La agencia de inteligencia estadounidense divulgó documentos que muestran cómo advirtió repetidamente a los presidentes Bill Clinton y George W. Bush sobre la determinación de Osama bin Laden de atacar Estados Unidos, incluso años antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Los informes, publicados este viernes en el sitio web de la CIA coincidiendo con el 25 aniversario de los ataques, revelan que en septiembre de 1998 un análisis de inteligencia señalaba que partidarios de Bin Laden podrían estrellar un avión cargado de explosivos contra una ciudad estadounidense. Este documento fue redactado apenas semanas después de los bombardeos a embajadas estadounidenses en África Oriental.
Sin embargo, esos mismos reportes reconocían que carecían de información precisa sobre cómo o cuándo ejecutarían tales acciones. Según la documentación, los servicios de inteligencia no tenían conclusiones definidas sobre las intenciones futuras del líder terrorista.
La colección incluye más de 100 páginas de informes presidenciales que abarcan desde febrero de 1998 hasta el 12 de septiembre de 2001. Provienen de los análisis diarios que la CIA y otras agencias proporcionaban a Clinton y a Bush.
El director de la CIA, John Ratcliffe, describió la publicación como la mayor divulgación de análisis de inteligencia relacionada con el 11-S realizada hasta ahora. "Los estadounidenses ahora pueden ver por sí mismos la información que condujo a este trágico día para nuestra nación", expresó en un comunicado.
Los documentos muestran un flujo constante de alertas sobre preparativos de Bin Laden para atacar objetivos estadounidenses, tanto en territorio nacional como en embajadas y bases militares en el extranjero. Tras los fallidos ataques con misiles Tomahawk del 20 de agosto de 1998, un informe concluyó que Bin Laden y otros líderes terroristas en Afganistán sobrevivieron y su red de comunicaciones permanecía intacta.
Pese al volumen de documentación desclasificada, no surgieron revelaciones significativas nuevas. Investigaciones previas del Congreso y testimonios de funcionarios de la época ya habían establecido que los servicios de inteligencia estaban conscientes de la creciente amenaza de Al Qaeda antes del ataque que causó casi 3.000 muertes.




