El exembajador argentino en China Sabino Vaca Narvaja fue el principal orador extranjero en un simposio internacional realizado en Shenzhen, donde planteó que la revolución tecnológica puede convertirse en una herramienta para cerrar brechas entre países, siempre que esté acompañada de una filosofía de cooperación.
Durante su intervención en el encuentro sobre el pensamiento de Xi Jinping, Vaca Narvaja describió lo que llamó el "Momento Shenzhen": la capacidad simultánea de innovar, industrializar, escalar e integrar tecnologías cada vez más complejas. Comparó este fenómeno con hitos históricos como la producción en masa del "momento Ford" o la carrera espacial del "momento Sputnik".
"La pregunta ya no es solamente qué puede hacer la tecnología, sino también qué queremos, como sociedades, que haga la tecnología", expresó el diplomático argentino, quien enfatizó la necesidad de un desarrollo tecnológico con raíz humana.
Vaca Narvaja advirtió sobre los riesgos de una modernización sin propósito social: "La tecnología sin un propósito humano puede profundizar las desigualdades. El desarrollo sin raíces culturales puede producir alienación".
Para el Sur Global, destacó que la modernización no significa necesariamente adoptar el modelo occidental. Sostuvo que "el desafío para nuestros países no es ser simples receptores de la nueva revolución tecnológica, sino participar activamente de ella", incorporando conocimiento y construyendo caminos propios de desarrollo.
Su exposición abordó cómo China ha logrado modernizarse sin perder su identidad cultural, un modelo que propone como referencia para América Latina y otras regiones en desarrollo que buscan acceder a nuevas tecnologías sin renunciar a sus propias raíces.




