En Tucumán, las familias enfrentan un deterioro económico que ya alcanzó a las escuelas privadas. La deuda de padres por aranceles escolares se estabilizó alrededor del 30%, pero en algunos colegios llegó a picos del 50%, según datos difundidos esta semana por la delegación episcopal de Educación.
Daniel Nacusse, responsable del área educativa del Arzobispado, señaló que agosto no trajo la recuperación típica del inicio de ciclo lectivo. Aunque estos números provienen de las instituciones que representa y no de un censo oficial de todos los establecimientos privados, reflejan una crisis real en el sector educativo local.
Para contextualizar la gravedad: una familia con tres hijos necesitaría entre $800.000 y $1.000.000 solo para renovar matrículas. A nivel nacional, la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada registra mora promedio del 11%, con picos de 30% a 40% en establecimientos afectados. Los números tucumanos superan estos guarismos significativamente.
El problema trasciende lo meramente financiero: amenaza la continuidad de las trayectorias escolares. Aunque el Estado no financia colegios privados, la provincia dispone de herramientas de regulación, becas y articulación institucional para contener la crisis educativa.
El panorama se completa con el costo de vida. Durante agosto, una familia de cuatro integrantes necesitó $1.326.619 para superar la línea de pobreza en Tucumán. Productos como cebolla, papa y zapallo registraron aumentos superiores al 20% solo en ese mes.




