El presidente estadounidense Donald Trump solicitó al mandatario ucraniano Volodímir Zelenski que suspenda los ataques contra refinerías y plantas de combustible en territorio ruso. La razón que esgrimió: los bombardeos están agravando la escasez de diésel a nivel mundial.
Según Trump, ya conversó con Zelenski sobre el tema. El mandatario estadounidense reconoció que Ucrania puede seguir atacando otros objetivos rusos, pero pidió que deje fuera de sus operaciones la infraestructura vinculada con la producción de combustible.
Los ataques con drones ucranianos contra refinerías se intensificaron en los últimos meses, golpeando instalaciones en regiones como Tatarstán y Krasnodar. Esto redujo significativamente la capacidad de producción de combustibles de Rusia, generando que Moscú imponga restricciones a sus exportaciones para proteger el mercado interno.
El impacto en los precios globales
La tensión en el mercado de combustibles es palpable. La menor disponibilidad de diésel ruso, sumada a restricciones en países del Golfo, llevó a que en Estados Unidos el precio superara recientemente los seis dólares por galón, la cifra más alta registrada.
La posición de Ucrania
Kiev sostiene que las refinerías y plantas energéticas rusas son objetivos militares legítimos. El argumento: los ingresos del petróleo financian la invasión, y esa infraestructura abastece a las fuerzas militares de Moscú. Además, señala que Rusia mantiene una ofensiva permanente contra centrales eléctricas y otras instalaciones energéticas ucranianas.
Mientras tanto, los bombardeos mutuos continúan en ambos bandos, con Moscú golpeando ciudades y sistemas energéticos de Ucrania, y Kiev respondiendo con ataques a la infraestructura petrolera rusa.




