El presidente estadounidense Donald Trump dio marcha atrás con su propuesta de cobrar un gravamen del 20 por ciento sobre las embarcaciones que transitan el estratégico Estrecho de Ormuz. En su lugar, buscará que los países del Golfo Pérsico realicen inversiones directas en Estados Unidos.
El anuncio llegó apenas un día después de que Trump presentara el cobro como una medida para recuperar gastos de seguridad en esa ruta crítica para el comercio petrolero mundial. A través de su red social Truth Social, el mandatario explicó que cambió de rumbo tras "conversaciones altamente productivas con líderes de Medio Oriente".
La decisión cierra una breve pero tensa polémica internacional. El secretario de Estado Marco Rubio y el vicepresidente J.D. Vance ya habían cuestionado públicamente la legalidad del proyecto, señalando que la ley internacional prohíbe cobrar peajes en vías navegables internacionales. El propio Trump había reconocido semanas atrás que el estrecho debía permanecer "libre" y "abierto".
El cambio de rumbo ocurrió antes de una reunión que Trump sostuvo con el primer ministro de Irak en la Casa Blanca, según reportó la agencia CNN.




