Washington ordenó cortar los ejercicios militares conjuntos Ulchi Freedom Shield con Corea del Sur seis días antes del cierre programado, en una movida que busca acercarse diplomaticamente a Pionyang.
Las maniobras terminaron este viernes tras la decisión presidencial, pero quedaron incompletas: solo se realizó la fase defensiva. La segunda fase, centrada en contraataques, fue cancelada. Estos ejercicios simulan un escenario de guerra total en la península coreana.
La reacción de Corea del Norte fue inmediata. El jueves, el ejército norcoreano lanzó alrededor de una decena de misiles balísticos hacia el mar de Japón desde las inmediaciones de Pionyang. Kim Yo-jong, la hermana influyente del líder Kim Jong-un, menospreció el gesto estadounidense, afirmando en un comunicado que "este es el destino inevitable de un ejército cuyo mando ha quedado en manos de Estados Unidos".
Trump había ordenado el domingo al Pentágono reducir estos ejercicios, argumentando que Corea del Sur se había negado recientemente a sumarse a los esfuerzos estadounidenses para desnuclearizar Irán.




