Australia, Brasil y Canadá rechazan los nuevos aranceles implementados por Estados Unidos contra importaciones de 60 países acusados de trabajo forzoso. La decisión ha generado una escalada de tensiones comerciales en el hemisferio.
La posición de Australia
El viceprimer ministro australiano, Richard Marles, cuestionó públicamente la medida al calificarla de carente de sentido. Según declaró a la radiodifusora nacional ABC, el gobierno federal se siente decepcionado por esta acción de la administración Trump.
El arancel entró en vigor con tasas del 10 y 12,5 por ciento, siendo este último el que afecta directamente a las exportaciones australianas. El ministro de Comercio y Turismo, Don Farrell, argumentó que los aranceles resultan injustificados, contradicen el tratado de libre comercio bilateral y deberían eliminarse. También subrayó que Australia cuenta con las medidas más robustas del mundo contra la esclavitud moderna, reconocidas incluso en Estados Unidos.
Brasil busca otras salidas
El gobierno brasileño rechazó formalmente la imposición del 12,5 por ciento a sus productos. Anunció que recurrirá tanto a la Ley de Reciprocidad Económica como al mecanismo de resolución de controversias de la Organización Mundial del Comercio, calificando la medida de arbitraria e injustificada.
Analistas brasileños ven una oportunidad: diversificar las exportaciones hacia mercados como China y la Unión Europea. El politólogo Leonardo Trevisan señaló que esta acción estadounidense refleja un resurgimiento del proteccionismo y el aislacionismo.
Canadá se suma al reclamo
El tercer país también expresó su disconformidad y prepara respuestas coordinadas dentro de los mecanismos comerciales internacionales.




