El presidente estadounidense Donald Trump autorizó la ejecución de Nidal Hasan, un oficial del Ejército, mediante fusilamiento. Se trata del primer caso de esta modalidad en fuerzas militares de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial y el primero en 65 años para un miembro de las Fuerzas Armadas.
Hasan, psiquiatra y mayor del Ejército, fue condenado en 2013 por la masacre ocurrida el 5 de noviembre de 2009 en Fort Hood, Texas. El ataque dejó 13 personas muertas y 32 heridas. Un tribunal compuesto por 13 oficiales lo declaró culpable de homicidio premeditado y votó por unanimidad la pena de muerte.
Durante el tiroteo en un centro de procesamiento militar, Hasan ingresó armado mientras soldados se sometían a chequeos médicos previos a un despliegue en Afganistán. Al intentar escapar, los militares fueron perseguidos hacia afuera del edificio. Dos agentes de la Policía militar, Mark Todd y Kim Munley, se enfrentaron a Hasan en un intercambio de disparos que dejó al atacante herido.
En el lugar se recuperaron 177 cartuchos sin usar y dos miras láser de precisión que Hasan llevaba. El oficial quedó paralizado de cintura para abajo tras ser baleado y actualmente se desplaza en silla de ruedas.
Durante su juicio, Hasan argumentó que su objetivo eran los soldados que iba a acompañar a Afganistán, asegurando que quería proteger a los talibanes. Admitió ser autor del tiroteo aunque pidió disculpas por "cualquier error".
El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, recomendó la ejecución por fusilamiento. Fijará el lugar y la fecha de la sentencia capital. El último soldado estadounidense ejecutado de esta forma fue el soldado raso Eddie Slovik el 31 de enero de 1945, durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial en Europa, condenado por deserción.




