Un tifón de considerable intensidad atravesó Taiwán durante el fin de semana, dejando al menos un fallecido, más de 500 heridos y decenas de miles de viviendas sin electricidad. El fenómeno meteorológico, que ya comienza a alejarse de la isla, continúa su desplazamiento hacia las costas de China y Japón.
Las autoridades taiwanesas evacuaron preventivamente a más de 5.000 personas de las zonas de mayor riesgo. A pesar de estas medidas, los daños materiales fueron severos: el viento derribó árboles, cortó líneas eléctricas de alta tensión y provocó inundaciones en diversas comunidades. Brigadas de emergencia trabajan para restablecer los servicios básicos en las áreas afectadas.
Hasta el momento, 56.000 hogares permanecen sin suministro eléctrico. El condado occidental de Miaoli registró casi 24 milímetros de precipitación acumulada durante el sábado, cuando el temporal alcanzó su máxima intensidad.
La actividad comercial se paralizó casi completamente durante el paso del tifón. Comercios en el norte y centro de Taiwán cerraron sus puertas por segundo día consecutivo como medida de protección ante las condiciones extremas.
Expertos de la Administración Central de Meteorología advierten que, aunque el tifón ha pasado su fase más intensa, los vientos y las olas siguen siendo peligrosos conforme el sistema avanza hacia el norte rumbo a otras naciones de la región.




