Investigadores de la Universidad de Buenos Aires trabajan en un método sencillo y económico para detectar trastornos del neurodesarrollo en niños a través de una muestra de sangre. El objetivo es resolver un problema que afecta a miles de familias argentinas: la falta de diagnósticos precisos y el tratamiento a ciegas de estos trastornos.
Actualmente, cuando un niño presenta retrasos en el desarrollo o dificultades cognitivas, los médicos suelen tratar cada síntoma por separado sin conocer la causa real. Un niño con problemas motores va a fisioterapia, otro con dificultades de aprendizaje a psicopedagogía, y si hay convulsiones se prueban diferentes anticonvulsivantes hasta encontrar cuál funciona. Todo es ensayo y error.
La razón es que el diagnóstico certero requiere estudios genéticos costosos que la mayoría de las obras sociales no cubren. Pocas familias pueden acceder a una secuenciación genómica, lo que deja a la mayoría sin saber qué causa el trastorno de su hijo.
Una solución más accesible
El equipo dirigido por Verónica Báez en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET busca detectar biomarcadores —proteínas específicas— en la sangre que funcionarían como señales de alerta para el diagnóstico.
"La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas", explicó Báez. La idea es comparar los niveles de estas proteínas en personas sanas con los de niños que presentan trastornos del neurodesarrollo, identificando patrones que permitan un diagnóstico accesible.
Los resultados iniciales en animales fueron alentadores. Ahora el equipo busca verificar si el método funciona en humanos. Si lo logra, sería un avance importante: un simple análisis de sangre en lugar de costosos estudios genéticos, permitiendo que más familias accedan a un diagnóstico temprano y a un tratamiento realmente adecuado.




