Especialistas en genómica señalan que el análisis del ADN se presenta como una herramienta clave para identificar predisposiciones al cáncer de mama mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.
El análisis de más de 700 mil variantes genéticas permite detectar cuándo una persona tiene riesgo elevado de desarrollar la enfermedad. En esos casos, los médicos pueden adelantar los controles preventivos hasta diez años antes de lo que establecen las guías de salud estándar.
Esa ventana de tiempo es decisiva: cuando el cáncer de mama se detecta en fases iniciales, las tasas de curación rondan el 100%, según los especialistas. En cambio, la mayoría de los diagnósticos en la región llegan en etapas avanzadas, lo que reduce significativamente las posibilidades de éxito del tratamiento.
En Argentina se detecta un caso nuevo de cáncer cada 4 minutos, y entre las mujeres, el cáncer de mama es el que más prevalece con más de 210 mil nuevos diagnósticos anuales. Aunque solo entre el 5% y el 15% de los casos tienen un componente hereditario claro, las variantes genéticas pueden señalar susceptibilidades en gran parte de la población.
Adrián Turjanski, investigador del CONICET, plantea que la región necesita repensar su estrategia de salud: actuar antes de que aparezca la enfermedad, no después. "Contar con información precisa y anticipada representa fundamentalmente tiempo de vida", sostuvo.
Estos análisis genéticos también se aplican a la prevención de cáncer de próstata, colorrectal y melanoma, entre otros tipos de tumores de alta incidencia.




