Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia este lunes, dejando un saldo de ciudades devastadas y miles de personas en riesgo. El Gobierno colombiano activó de inmediato los canales de cooperación internacional para enfrentar la emergencia.
A través de su Cancillería, el país solicitó el apoyo urgente de organismos internacionales y gobiernos amigos. Se instaló un puesto de mando dedicado exclusivamente a coordinar la asistencia humanitaria, contactando a embajadas y organismos competentes para que aceleren el envío de recursos.
Las ciudades más castigadas fueron Cali, Pereira y Quibdó, donde los equipos de rescate trabajan contra reloj buscando sobrevivientes bajo los escombros de edificios colapsados.
El Ministerio de Relaciones Exteriores trabaja en conjunto con agencias de la ONU, organismos humanitarios y el sistema de coordinación internacional para evaluar necesidades y articular respuestas. La Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas y el Programa de Desarrollo están utilizando imágenes satelitales y drones para medir el alcance real del desastre.
Perú y Venezuela respondieron rápidamente. La presidenta peruana, Keiko Fujimori, supervisó personalmente el envío de 12 toneladas de ayuda humanitaria, que incluye alimentos, carpas, ropa de abrigo, camas, colchones y artículos de primera necesidad. Fujimori anunció que un segundo avión con voluntarios despegará el miércoles para reforzar las tareas de rescate.
Colombia completará próximamente un listado detallado de necesidades específicas para facilitar que la comunidad internacional dirija sus recursos donde más se requieren.




