Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia el lunes y dejó un saldo devastador: al menos 111 fallecidos, 87 heridos y más de 1.500 viviendas afectadas, según datos del presidente Abelardo de la Espriella.
El movimiento sísmico, cuyo epicentro se ubicó en la región de Chocó, fue el más potente registrado en el país durante la última década. El Servicio Geológico Colombiano confirmó que es comparable al terremoto de magnitud 7,2 ocurrido el 23 de noviembre de 1979 en la misma zona.
La infraestructura sufrió daños generalizados: 18 centros de salud, 52 escuelas, 17 centros comunitarios y 18 vías resultaron dañadas. En el transporte aéreo, la situación es crítica: seis aeropuertos perdieron operatividad para vuelos comerciales, mientras que otro registró daños en su pista de aterrizaje. Las terminales afectadas incluyen las de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura.
El gobierno colombiano declaró estado de desastre para acelerar la movilización de recursos hacia los territorios afectados. El presidente De la Espriella anunció que estará "al frente de la respuesta" y que proporcionará actualizaciones cada dos o tres horas.
Las evacuaciones se sintieron incluso en Bogotá y llegaron hasta ciudades como Cali y Barranquilla. El movimiento también fue percibido en los países vecinos: Ecuador y Panamá reportaron el sismo. En Cali, el alcalde informó sobre "afectaciones graves" que están siendo evaluadas con drones, y se documentó el colapso de varias fachadas de edificios.
Se registraron dos réplicas: una de magnitud 2,8 y otra de 4,8. A nivel internacional, varios países han manifestado su intención de colaborar en las tareas de rescate y reconstrucción.




