Un temporal sin precedentes golpeó el norte de Chile desde inicio de semana, dejando a su paso un saldo de al menos un fallecido, más de mil viviendas dañadas y alrededor de 800 personas desplazadas en regiones donde las lluvias intensas son prácticamente inexistentes.
Las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Calama y Coquimbo fueron alcanzadas por copiosas precipitaciones que desbordaron cauces secos, destruyeron infraestructura y cortaron accesos viales en territorios áridos donde los sistemas de drenaje no existen.
Según el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile, el balance incluye 276 casas con daños críticos, 929 con daños parciales, 22 personas aisladas y una muerte tras un accidente de tránsito provocado por caída de rocas.
La comuna de Tocopilla, ubicada a 1.600 kilómetros al norte de Santiago, fue de las más golpeadas. En esa zona el presidente José Antonio Kast decretó estado de excepción por catástrofe y visitó los sectores afectados. Allí residen miles de personas con acceso limitado a servicios básicos, y el puerto —estratégico para la actividad minera— quedó paralizó.
En Iquique, a unos 1.800 kilómetros de la capital, cayeron más de 10 milímetros de lluvia en pocas horas. Para dimensionar lo inusual: esa zona registra menos de un milímetro anual en promedio. La Zona Franca de Iquique, que movió más de 9.000 millones de dólares en ventas durante 2023, también sufrió interrupciones en sus operaciones portuarias.
El Ministerio de Salud extendió una alerta sanitaria en las regiones afectadas por los problemas de conectividad que afectan el acceso a servicios médicos en zonas aisladas.




