Un tribunal federal de San Martín condenó a 27 personas acusadas de integrar una red criminal que operó durante casi 50 años bajo la apariencia de una congregación religiosa. La organización sometía a personas en situación vulnerable a explotación laboral extrema y reducción a la servidumbre.
Las condenas oscilan entre tres años y nueve meses y 24 años de cárcel. La sentencia más severa recayó sobre Eva Petrona Pereyra, de 81 años, a quien el tribunal consideró jefa de la organización ilícita y actualmente está detenida en el Complejo Penitenciario Federal IV de Ezeiza.
El sistema operativo se basaba en aislamiento, control y explotación sistemática. Según quedó probado en el debate, la banda funcionó entre 1972 y fines de 2020, con sede central en San Justo (La Matanza) y anexos distribuidos en diferentes provincias, además de Paraguay y Brasil.
El tribunal ordenó el decomiso de 46 inmuebles y 12 vehículos, y dispuso dar de baja la inscripción del Templo Filadelfia del Registro Nacional de Cultos. También anuló dos matrimonios celebrados entre víctimas (en 1987 y 2007) al haber sido forzados.
Se fijó una reparación económica de $2.170.467.831,20 destinada a 27 víctimas, que se actualizará según la tasa activa del Banco de la Nación Argentina. Durante el juicio que comenzó en enero de 2024, declararon más de 200 testigos. Los fundamentos completos de la sentencia serán dados a conocer el 18 de noviembre.




