Las cuentas públicas volvieron a mostrar números positivos en julio, recuperándose del déficit que se registró en junio. Según datos de la consultora LCG, el superávit primario alcanzó los 2,4 billones de pesos.
El desempeño mejora el registro del mes anterior, cuando por primera vez en la actual gestión (exceptuando diciembre) el Sector Público Nacional había cerrado con números rojos. El equilibrio en julio se logró a costa de una nueva contracción en el gasto estatal: el gasto primario cayó 2,7% anual en términos reales.
El dato tiene un matiz importante: los ingresos del Estado continuaron cayendo. En julio, la recaudación bajó 6,7% interanual en términos reales. Esto significa que el superávit no vino por más dinero entrante, sino por menos dinero saliente.
Al descontar los efectos contables del traslado de pagos de junio a julio por cancelación de deuda flotante, el recorte real del gasto fue aún mayor: superior al 5% anual. Junio había sido un mes costoso para las cuentas públicas: el pago de aguinaldos llevó a que el Gobierno acumulara deuda de corto plazo por el 0,5% del PBI. En julio, ese nivel normalizó al 0,2%.
La estrategia oficial de profundizar el ajuste en gastos permitió absorber tanto la caída de ingresos como el pago de deudas del mes anterior, restableciendo el equilibrio en la administración central.




