El Congreso Nacional cierra sus puertas por quince días a partir de este lunes, lo que deja en suspenso el debate de tres proyectos que el Gobierno persigue desde hace meses: la reforma electoral, la ley de zonas frías y el régimen de propiedad privada.
La actividad legislativa en ambas cámaras se reanudará recién el 3 de agosto, cuando quedará un ajetreado calendario por delante. Mientras tanto, los diputados y senadores disfrutan del receso de invierno, tal como lo hacen los empleados legislativos.
El nudo de la reforma electoral
La reforma electoral —cuyo objetivo central es eliminar las PASO— lleva casi cuatro meses detenida en el Senado. Apenas tuvo una reunión de comisión desde que se envió en abril. El Gobierno necesita conseguir 16 votos más de los que tiene (21 legisladores) para alcanzar los 37 necesarios. Negocia con gobernadores y senadores dialoguistas, pero hasta ahora sin éxito.
Zonas frías y propiedad privada en disputa
La ley de zonas frías, que ya pasó diputados, tropieza con la resistencia de bloques dialoguistas, especialmente la UCR, debido a los subsidios al gas que incluye. La reforma de propiedad privada, en tanto, ya fue postergada cuatro veces por desacuerdos sobre qué tan abierta quedará la puerta a la compra de tierras por extranjeros.
Un Gobierno en problemas para gobernar
Desde marzo, cuando cerraron las sesiones extraordinarias con victorias legislativas (reforma laboral, régimen penal juvenil, ley de Inocencia), el oficialismo enfrenta serias dificultades. En estos cuatro meses logró aprobar la ley de Glaciares y pagar a fondos buitres, pero los proyectos económicos clave quedan atrapados en la falta de acuerdos. Durante el receso, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, necesitarán cerrar negociaciones con los dialoguistas para que en agosto haya avance.




