El Senado avanzó este jueves en la aprobación de una reforma integral a la Ley de Salud Mental que introduce cambios significativos en cómo se atienden trastornos mentales y adicciones en el país.
La modificación más controversial es que autoriza internaciones involuntarias cuando existe riesgo grave para la vida o la integridad física de la persona o de terceros. Un detalle que generó debate: un médico puede decidir esta internación en caso de emergencia, no necesariamente un psiquiatra.
Otra novedad: las adicciones se reconocen formalmente como enfermedades mentales, lo que significa que personas con ludopatía, alcoholismo u otros problemas de consumo podrán acceder a tratamiento bajo este marco legal.
Entre los cambios pactados con bloques aliados también figura la eliminación de los manicomios y la creación de un sistema de financiamiento compartido con las provincias para garantizar la implementación de estas nuevas disposiciones.
Si hay internación involuntaria, un equipo interdisciplinario tiene 48 horas para validarla, y se habilitarán teleconsultas psiquiátricas. El caso se comunica a la justicia, aunque ya no será el juez quien decida de oficio.
El proyecto fue consensuado entre La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y otros bloques menores. Desde el oficialismo, la diputada Patricia Bullrich argumentó que se trata de un cambio de paradigma más preventivo para actuar antes de que situaciones críticas lleguen tarde.
Sin embargo, el senador justicialista Jorge Capitanich pidió postergar el debate para analizar mejor los cambios y garantizar que gobernadores y ministros de Salud provinciales tengan capacidad de implementación y financiamiento.




